Cómo nació mi afición por la costura creativa

Aunque mi madre sabía coser, nunca llegó a ejercer como modista porque le faltaba un ojo. Aun así, cosía para casa y confeccionaba algunas de mis prendas, como las faldas y los babis del colegio.

La verdad es que entonces yo no disfrutaba especialmente de aquello. Mi madre hacía la ropa bastante grande para que me durara más tiempo y algunas niñas del colegio se reían de mí. Por eso, mi interés por la costura no nació durante la infancia, sino muchos años después y por un motivo completamente diferente.

El patchwork despertó mi curiosidad

Ya de adulta empecé a ver en televisión y en internet colchas, tapetes e incluso alfombras hechas con patchwork. Me fascinaba cómo se podían unir telas diferentes para crear algo completamente nuevo.

Un día le comenté a Key que me gustaría aprender a utilizar una máquina de coser. No quería hacer ropa, porque nunca me ha atraído esa parte de la costura. Lo que realmente deseaba era aprender patchwork y poder crear mis propios proyectos.

Se lo dije como quien comparte una ilusión, sin pensar que fuera a suceder de inmediato. Sin embargo, al comienzo del confinamiento por la pandemia, cuando los dos estábamos teletrabajando, Key decidió regalarme una máquina de coser.

Era una Alfa Practik 7, un modelo muy adecuado para principiantes.

La ilusión acompañada por el miedo

Cuando vi la máquina, casi me dio algo. Key se había gastado bastante dinero sin que yo supiera todavía cómo utilizarla y enseguida aparecieron las dudas:

¿Y si no conseguía aprender? ¿Y si después descubría que no me gustaba coser?

La ilusión estaba ahí, pero también sentía mucha ansiedad. Entonces recordé que en YouTube se puede encontrar información sobre casi cualquier cosa y empecé a investigar cómo funcionaba mi nueva máquina.

Por suerte, el modelo era bastante sencillo de manejar y tenía algo que me resultó especialmente práctico: el enhebrador automático.

Antes de comenzar un proyecto, practiqué con algunos retales viejos para aprender las funciones básicas y perder un poco el miedo.

Mi primer proyecto: un bolso de Hello Kitty

Lo recomendable para una principiante habría sido empezar con algo pequeño y sencillo. Pero yo tenía tantas ganas de hacer un bolso de patchwork de Hello Kitty que ese fue el primer tutorial que busqué.

Mientras lo confeccionaba sentía una mezcla de ilusión, ansiedad y verdadero pánico a fracasar. Aun así, continué paso a paso hasta conseguir terminarlo.

Además, el bolso del tutorial no llevaba cremallera y yo decidí añadirle una por mi cuenta. La primera vez no me gustó cómo había quedado, así que la quité y volví a colocarla.

Al final salió bien.

Fue una de mis primeras lecciones de costura: muchas veces hay que probar, equivocarse, descoser y volver a intentarlo. Eso no significa que el proyecto haya fracasado, sino que estás aprendiendo.

Cuando vi el bolso terminado me sentí muy orgullosa. No solo había conseguido hacer mi primer proyecto, sino que también había sido capaz de modificarlo y buscar una solución por mí misma.

Una afición que también me ayudó con la ansiedad

Después de aquel bolso descubrí que la costura creativa me gustaba de verdad y que podía aprender a hacer cosas nuevas.

En internet encontré muchísimos vídeos y tutoriales sobre proyectos que me atraían. Tener acceso a tantas personas dispuestas a compartir lo que sabían era algo que durante mi juventud habría sido impensable, porque entonces no existía internet.

Poco a poco me animé a realizar nuevos trabajos. La ansiedad seguía apareciendo durante el proceso y muchas veces pensaba que algo no me iba a salir bien, pero cada proyecto terminado me ayudaba a enfrentar ese miedo.

La costura acabó convirtiéndose en una forma de concentración y también en una ayuda para aprender a controlar mejor mis crisis de ansiedad.

Una afición que sigue creciendo

A lo largo de estos años he ido reuniendo materiales, herramientas y todo lo necesario para poder coser. Siempre he contado con el apoyo de Key, que tiempo después volvió a sorprenderme regalándome una máquina más avanzada: una Singer C5955.

Estoy muy contenta con ella y dentro de poco pienso sacarla de nuevo, porque ya tengo varios proyectos en mente que me gustaría realizar.

La costura creativa comenzó con una máquina que me daba miedo utilizar y con muchas dudas sobre si sería capaz de aprender. Hoy es una de mis grandes aficiones y una parte muy importante de mi rincón creativo.

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