Después de hacerle a Jesús mi primer amigurumi, una medusa de crochet, Jony también quiso que le hiciera uno para él. Como le gusta mucho Pokémon, me pidió una Poké Ball, así que ese fue mi siguiente pequeño proyecto de amigurumi.
Era un trabajo bastante sencillo, pero me hacía ilusión prepararlo especialmente para él y seguir practicando lo que había aprendido con la medusa.

Lo más complicado: contar puntos y cambiar de color
Aunque era un proyecto sencillo, tuve que concentrarme bastante para contar bien los puntos de cada vuelta y conseguir que la forma quedara lo más pareja posible.
También me costaron los cambios de color entre el rojo, el negro y el blanco. La franja negra fue la parte más difícil, porque con los tonos oscuros cuesta mucho más distinguir los puntos del crochet. Por lo demás, la Poké Ball no resultó especialmente complicada y me sirvió para seguir practicando.
El tutorial que seguí
Para hacer la Poké Ball seguí un tutorial del canal de YouTube Arte Friki. Sus explicaciones me ayudaron a entender cómo ir formando la esfera, hacer los cambios de color y añadir la parte central.
Como en otros proyectos, busqué un vídeo que pudiera seguir paso a paso y este me resultó muy útil para conseguir el resultado.
Cuando se la entregué, a Jony le hizo mucha ilusión y se alegró mucho. Ahora la tiene colocada en una estantería, acompañando a otras figuritas que adora.
Para mí es bonito saber que este pequeño amigurumi, aunque sencillo, tiene un lugar especial entre sus cosas favoritas.
Una Poké Ball para Jony
Cuando se la entregué, a Jony le hizo mucha ilusión y se alegró mucho. Ahora la tiene colocada en una estantería, acompañando a otras figuritas que adora.
Para mí es bonito saber que este pequeño amigurumi, aunque sencillo, tiene un lugar especial entre sus cosas favoritas.