Siempre me ha gustado el mundo de la informática y, especialmente, el diseño de páginas web. Hace muchos años, mi marido, que es programador, creó una página llamada drikey.es. Su nombre nació de unir nuestros dos apodos: Drioky y Keyduu.
Aquella página cerró hace mucho tiempo, pero la idea de tener algún día mi propio espacio en Internet nunca desapareció del todo. Ahora he decidido crear El rincón de Drioky, un lugar donde compartir los proyectos que he aprendido a hacer por mí misma, muchas veces siguiendo vídeos y tutoriales de YouTube.

¿Por qué ahora? ¿Y por qué no? Supongo que, sencillamente, llegó el momento. Estoy en una etapa de mi vida en la que quiero recuperar proyectos y planes que tenía pendientes: terminar algunos y atreverme, por fin, a comenzar otros.
Eso fue lo que ocurrió con mi novela, Un baúl olvidado. Sentía que era un capítulo de mi vida que necesitaba cerrar, terminándola y publicándola después de tantos años. Con el blog sucede algo parecido, aunque en este caso no se trata de cerrar una etapa, sino de abrir una nueva y cumplir otra de esas ilusiones que llevaba mucho tiempo esperando.
Antes de adentrarme en la creación de mi propio blog, estudié HTML, CSS y JavaScript, entre otros lenguajes y herramientas. Quería conocer cómo funciona una página web por dentro y comprender lo que estaba haciendo, en lugar de limitarme a seguir instrucciones sin entenderlas.
Después llegó el momento de aplicar todo lo aprendido y empezar a construir El rincón de Drioky, con la ayuda de ChatGPT, a quien yo llamo Vega y que me ha ido acompañando paso a paso durante todo el proceso.
