Esta receta me trae recuerdos de cuando tenía unos 19 años. Pasé unos días en Burgos con dos amigas que vivían allí y fue entonces cuando probé por primera vez los cangrejos de río en salsa.
Picaban un poco y, aunque nunca me ha gustado el picante, estaban tan ricos que no me importó. Desde entonces los recuerdo como uno de esos sabores que se quedan unidos para siempre a una época y a unas personas especiales.

