Artorias de Dark Souls: mi cuadro de pintura diamante más difícil

Este cuadro de Artorias, un personaje del videojuego Dark Souls, fue un encargo muy especial para mí. Mi hijo Jony me pidió que se lo hiciera porque es un personaje que le gusta mucho y, aunque yo no lo conocía, acepté encantada.

Desde el principio supe que no iba a ser un trabajo fácil. Era un diseño muy oscuro y, además, el lienzo venía mal impreso, así que distinguir los símbolos se convirtió en todo un reto.

Un lienzo mucho más difícil de lo que parecía

El cuadro medía 30 × 40 centímetros y estaba hecho con diamantes redondos, así que, por suerte, no era demasiado grande. No recuerdo exactamente cuánto tardé en terminarlo, pero calculo que fueron un par de meses, trabajando a ratos algunas tardes y durante los fines de semana.

Lo más complicado no fue únicamente la gran cantidad de tonos oscuros. El lienzo estaba mal impreso y brillaba tanto que apenas se distinguían los números y las letras que indicaban el color de cada piedra. Tenía que fijarme muchísimo para no equivocarme al colocar los diamantes.

Lámpara, lupa y mucha paciencia

Como tengo miopía y astigmatismo, normalmente trabajo con una lámpara sujeta a la mesa y una lupa de aumento. En este cuadro, ni siquiera eso era suficiente.

Para poder distinguir mejor los símbolos, hacía fotos de cada zona con el móvil y las ampliaba. Así intentaba averiguar qué letra o número había en cada hueco antes de colocar la piedra correspondiente.

Un cuadro para Jony

Cuando se lo entregué, Jony se alegró mucho y me dio las gracias. Por ahora lo guarda protegido en un cajón, porque las paredes de su habitación tienen gotelé y teme que pueda estropearse, como ya le ocurrió con un póster.

Dice que, cuando tenga su propia casa, lo enmarcará y lo colgará en la pared. Después de todo el trabajo que me dio, me alegra saber que quiere conservarlo bien.

Aunque fue uno de los cuadros de pintura diamante que más trabajo me ha dado, también es uno de los que recuerdo con más cariño. Cada piedra colocada mereció la pena al ver la ilusión de Jony cuando se lo entregué.

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