Siempre que me ponía a preparar uno de mis proyectos, tenía que buscar dónde había dejado el acerico. Pensé que la manera más cómoda de trabajar sería tener los alfileres siempre cerca, así que busqué ideas por internet y encontré una opción que me pareció muy útil: un acerico para llevar en la muñeca y tener así los alfileres siempre a mano.
Mi primer intento: el acerico de Hello Kitty
Primero hice el de Hello Kitty. Aunque quedó muy bonito, resultó poco práctico porque los alfileres más largos atravesaban el acerico, llegaban hasta mi muñeca y me hacían daño. Aquello me hizo pensar que necesitaba añadir una base rígida que me protegiera mejor.

Una base rígida para trabajar con seguridad
Entonces hice el segundo acerico, utilizando una tela con dibujos de costura. Esta vez coloqué en la base la tapa de un tarro, que impide que las puntas de los alfileres lleguen hasta la muñeca. Gracias a esta pequeña mejora, puedo trabajar con mucha más seguridad y comodidad.

Una solución sencilla y muy práctica
Para proteger la muñeca se puede utilizar la tapa de un tarro o cualquier pieza dura que encaje bien en la base. De esta forma, las puntas de los alfileres quedan bloqueadas y el acerico resulta mucho más seguro. Lo mejor de este proyecto es que es muy sencillo de hacer y permite tener los alfileres siempre a mano mientras coso.
